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Unos kilos de sol

Una de las imágenes que empieza a ser cotidiana en determinadas zonas de España es la de las placas solares en los tejados de las casas de labranza. Hablamos de refugios construidos de manera más o menos tosca en mitad de un cultivo. Son sitios pensados para tomarse un respiro, comer e incluso descabezar en sueño en medio de las duras labores del campo.