El sol ¿un bien de todos?

Son muchas las cosas que se han venido diciendo en las últimas semanas referentes a las nuevas medidas del gobierno encaminadas a perjudicar seriamente el autoabastecimiento energético de los hogares mediante paneles solares.

En primer lugar en algunos medios se ha llegado a decir que se van a imponer multas inmensas a aquellas personas que los tengan instalados en sus casas. Esto ha generado titulares en los que se acusa al gobierno de privatizar el sol.

Evidentemente las cosas no son así, aunque también es cierto que estas medidas no van a ayudar en absoluto a concienciar a la gente de la necesidad de optar por energías renovables.

paneles solares

© Paco Ayala – Fotolia.com

Un cambio importante

Si nos remontamos a unos años atrás veremos como desde el gobierno se animaba a los ciudadanos a instalar paneles solares en sus hogares. No solo se subvencionaban en muchas ocasiones estas instalaciones, sino que además se decía a la gente que si tenían un terreno y querían instalar paneles, podían vender a un buen precio la energía que les sobraba.

Fueron muchos los que realizaron una inversión para ellos importante, debido a los ingresos que estos paneles podían generarles. Es cierto que mucha gente no instaló los paneles llevados por un interés en conseguir una fuente de energía limpia, sino por hacer negocio, pero era legítimo y animado por las autoridades.

Pero hoy por hoy no solo se pretende dejar de pagar esa energía, sino que se quieren subir los impuestos sobre la energía obtenida para el autoconsumo. Y se quiere hacer de tal modo que no compense económicamente la instalación de los paneles.

La presión de las eléctricas

En todo esto influye la enorme presión de las compañías eléctricas, que no han dudado en hacer declaraciones como las de Sánchez Galán, presidente de Iberdrola, en las que aseguraba refiriéndose a la energía solar: “si se suspendiera la producción con estas tecnologías  la factura podría bajar en más de un 10 %”.

En toda esta guerra el principal perjudicado no es el bolsillo del consumidor, como tratan de hacernos ver, sino el medioambiente. La opción de la energía solar no debería de ser vista tan solo como un ahorro, sino como un modo más de preservar el medioambiente y de vivir en un mundo mucho más sostenible.

Mientras los gobiernos sigan cediendo a las presiones de las multinacionales energéticas y todo se siga enfocando desde el punto de vista de los precios, los mercados y la rentabilidad, seguiremos dando pasos atrás en la lucha por conservar este planeta un poco más sano. Una lucha que tendría que ser el principal objetivo de cualquier gobernante responsable.